Hay canales de YouTube que reconoces antes de mirar quién ha publicado el vídeo.
A veces ocurre por la miniatura. Otras, por la forma en que empieza una historia, por cómo está grabada una escena o por una manera muy particular de utilizar el humor.
Y hay algo que me parece todavía más interesante: algunos de esos canales cambian constantemente de formato y siguen resultando reconocibles.
Un día publican una conversación, otro un pequeño documental y después un vídeo que parece no tener demasiado que ver con los anteriores.
Sin embargo, hay algo que relaciona todas esas piezas.
Me interesa observar cómo se construye ese reconocimiento, porque cuando hablamos de branding en YouTube solemos empezar por los elementos más evidentes: el banner, la fotografía de perfil, los colores y las miniaturas.
Y está bien empezar por ahí. Son recursos útiles para presentar una marca y facilitar que las personas identifiquen sus contenidos.
Pero YouTube tiene una particularidad: cuando alguien entra en tu canal, puede encontrarse con vídeos que has creado a lo largo de meses o incluso años.
Tu canal también muestra cómo han evolucionado tus intereses, tu manera de comunicar y tu lenguaje audiovisual.
En este artículo vamos a revisar cómo aplicar el branding a tu canal de YouTube, qué elementos puedes personalizar y qué decisiones creativas pueden ayudarte a construir un espacio reconocible sin tener que hacer siempre el mismo tipo de vídeo.
¿Qué es el branding en YouTube?
El branding en YouTube consiste en trasladar la identidad de una marca a su canal y a los contenidos que publica.
Incluye elementos visuales como el banner, la imagen de perfil, las miniaturas o los recursos gráficos que aparecen dentro de los vídeos.
Pero también intervienen otras decisiones.
Los temas que eliges.
La forma en que desarrollas una idea.
Cómo utilizas tu voz.
Qué imágenes muestras.
La relación que estableces con quien está viendo el contenido.
En una marca personal, todo esto adquiere una dimensión especialmente interesante.
Porque tu canal puede mostrar mucho más que tus conocimientos profesionales.
También puede hacer visible tu manera de observar las cosas, tus intereses, tus referencias y cómo entiendes tu trabajo.
Imagina dos profesionales que comparten conocimientos sobre el mismo tema.
Una desarrolla sus vídeos a través de explicaciones directas a cámara. La otra utiliza ejemplos visuales, pequeñas escenas y fragmentos de sus procesos de trabajo.
Ambas pueden aportar información valiosa.
Pero la experiencia de ver sus canales será diferente.
Y esas diferencias también contribuyen a construir una identidad.
Antes de personalizar tu canal, piensa qué va a encontrar alguien al entrar
Hay algo que conviene tener en cuenta antes de empezar a diseñar banners o elegir tipografías.
Cuando alguien descubre uno de tus vídeos, es posible que después quiera saber quién eres y qué más has publicado.
Entonces entra en tu canal.
Y se encuentra con una página donde conviven contenidos diferentes.
Quizá algunos son recientes y otros tienen varios años. Puede haber vídeos educativos, conversaciones, proyectos personales o formatos que has dejado de utilizar.
Eso no tiene por qué ser un problema.
De hecho, un canal puede mostrar perfectamente distintas facetas de una persona y diferentes momentos de su trayectoria.
Lo interesante es pensar qué recorrido quieres facilitar a quien llega.
¿Qué contenidos te interesa que descubra primero? ¿Qué relación existe entre los vídeos? ¿Qué parte de tu trabajo está representada y cuál ha evolucionado?
No necesitas que todos los vídeos respondan a una única fórmula.
Pero sí puedes cuidar cómo los presentas y organizas para que el conjunto tenga sentido.
Vamos a empezar por los elementos que YouTube permite personalizar.
Cómo aplicar el branding a tu canal de YouTube
1. Banner: la primera imagen de tu canal
El banner es la imagen que aparece en la parte superior de tu canal.
Es uno de los primeros elementos que ve alguien cuando entra en tu página y puede ayudarte a presentar tu marca.
Puedes utilizar una fotografía, tu nombre, una frase breve o una composición relacionada con tu universo visual.
Pero antes de empezar a añadir elementos, piensa qué necesitas comunicar realmente.
Si utilizas tu canal para desarrollar reflexiones, compartir procesos y experimentar con diferentes formatos audiovisuales, quizá te interese una imagen que sugiera ese universo.
Si tienes una propuesta muy específica, puede resultar útil explicar con claridad qué encontrará la persona que llegue.
Lo importante es evitar que el banner se convierta en una especie de tarjeta de presentación donde intentamos meter absolutamente todo.
Tu canal tiene otros espacios para ampliar la información.
Un detalle técnico: YouTube recomienda utilizar una imagen de 2560 × 1440 píxeles. Como el banner se recorta de manera diferente según el dispositivo, coloca el texto y los elementos importantes dentro de la zona segura indicada por la plataforma.
Antes de darlo por terminado, comprueba cómo se ve en móvil, ordenador y televisión.
Un diseño precioso que pierde medio título al verlo desde el teléfono tiene un pequeño problema de comunicación.
2. Imagen de perfil: que puedan reconocerte
La imagen de perfil aparece en tu canal, junto a tus vídeos y en las interacciones que realizas dentro de YouTube.
Si tienes una marca personal, puedes utilizar una fotografía tuya.
No tiene por qué ser necesariamente el típico retrato corporativo. Puedes elegir una imagen que tenga relación con tu identidad y con cómo quieres presentarte.
Lo importante es que funcione a tamaño pequeño.
Ten en cuenta que YouTube muestra esta imagen con un recorte circular, así que conviene evitar composiciones demasiado complejas o elementos importantes cerca de los bordes.
Si utilizas un logotipo o símbolo, comprueba también que se distingue con claridad.
3. Nombre y descripción: explica qué haces hoy
Este apartado me parece especialmente importante cuando un canal lleva varios años activo.
Porque es posible que la descripción que escribiste al crearlo ya no represente exactamente lo que haces.
Quizá entonces hablabas de un tipo de contenido muy concreto y ahora tus intereses se han ampliado.
O puede que tu trabajo profesional haya evolucionado y quieras que eso también aparezca en el canal.
La descripción debería ayudar a comprender quién eres, qué contenidos compartes y desde qué perspectiva los abordas.
No necesitas convertirla en un discurso comercial.
Piensa en alguien que acaba de descubrir uno de tus vídeos y siente curiosidad por saber qué más haces.
¿Qué información le ayudaría a entender tu trabajo?
Puedes aprovechar también los enlaces del perfil para dirigir a tu web, tus servicios o cualquier espacio que complemente lo que compartes en YouTube.
Mi recomendación es revisar este apartado periódicamente, especialmente cuando cambie la dirección de tu proyecto.
4. Tráiler del canal: una manera de presentarte
YouTube permite destacar un tráiler dirigido a quienes todavía no están suscritos a tu canal.
Y aquí tenemos una oportunidad interesante.
Podrías grabar un vídeo tradicional donde expliques quién eres, a qué te dedicas y qué contenidos publicas.
Es una opción perfectamente válida.
Pero también puedes pensar en cómo presentar tu universo a través de imágenes.
Por ejemplo, combinar fragmentos de diferentes vídeos, mostrar parte de tu proceso creativo o construir una pequeña secuencia que permita hacerse una idea de tu manera de contar.
Incluso podrías utilizar un vídeo que ya hayas publicado y que represente especialmente bien tu mirada.
Lo importante es que quien lo vea pueda comprender qué tipo de experiencia encontrará en el canal.
Y recuerda que no necesitas crear un tráiler espectacular.
A veces, una presentación sencilla y bien pensada comunica muchísimo más que un montaje lleno de efectos.
5. Página de inicio y listas de reproducción: organiza el recorrido
Este es uno de los aspectos del branding en YouTube que más me interesa.
Porque aquí empezamos a pensar en el canal como un conjunto.
YouTube te permite organizar la página de inicio mediante secciones y listas de reproducción.
Puedes utilizarlas para reunir contenidos sobre un mismo tema, agrupar series o facilitar distintos recorridos por tus vídeos.
Imagina que publicas contenido relacionado con tu trabajo profesional, pero también tienes proyectos experimentales y conversaciones con otras creadoras.
En lugar de presentar todos los vídeos como una sucesión de publicaciones independientes, puedes organizarlos para que cada tipo de contenido tenga su espacio.
De esta manera, alguien que llegue por una cuestión técnica puede descubrir otros vídeos relacionados con esa búsqueda.
Y quien tenga curiosidad por tu universo creativo puede encontrar piezas que quizá no habría visto de otra forma.
No necesitas crear una lista de reproducción para cada tema que se te ocurra.
A veces, una organización sencilla es suficiente.
Lo importante es que las secciones respondan al contenido real que tienes y ayuden a explorarlo.
Piensa en la página de inicio como una pequeña labor de edición.
Estás eligiendo qué mostrar primero, cómo agrupar diferentes piezas y qué relaciones quieres hacer visibles.
6. Marca de agua: un botón de suscripción personalizado
YouTube permite añadir una marca de agua a tus vídeos que funciona también como un botón de suscripción al canal en los dispositivos compatibles.
Aunque se llame «marca de agua», no tienes por qué utilizar tu logotipo. Puedes incorporar una imagen o un pequeño diseño que invite a suscribirse.
Y puedes decidir cuándo aparece:
-
Durante todo el vídeo: permanece visible desde el principio hasta el final, salvo cuando YouTube muestra elementos de pantalla final.
-
Desde un momento personalizado: eliges el segundo a partir del cual quieres que aparezca y se mantiene durante el resto del vídeo.
-
Al final del vídeo: aparece durante los últimos 15 segundos, siempre que no quede sustituida por los elementos de una pantalla final.
Personalmente, creo que merece la pena elegir el momento teniendo en cuenta el tipo de contenido.
Por ejemplo, si quieres que la opción de suscribirse esté disponible durante prácticamente toda la reproducción, puedes mantenerla visible desde el principio.
Si prefieres que los primeros segundos estén completamente centrados en la imagen, puedes hacer que aparezca más adelante.
Y si ya utilizas pantallas finales con un elemento de suscripción, conviene revisar cómo interactúan ambos recursos, porque YouTube oculta la marca de agua mientras se muestran esas pantallas.
Cómo añadir una marca de agua en YouTube
Puedes configurarla desde un ordenador:
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Entra en YouTube Studio.
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En el menú lateral, selecciona Personalización → Perfil.
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Busca el apartado Marca de agua de los vídeos.
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Sube la imagen que quieras utilizar.
-
Selecciona cuándo quieres que aparezca: al final, desde un momento personalizado o durante todo el vídeo.
-
Haz clic en Publicar para guardar los cambios.
La imagen debe ser cuadrada, tener al menos 150 × 150 píxeles y ocupar menos de 1 MB.
Ten en cuenta que, aunque la marca de agua puede mostrarse en dispositivos móviles, no es interactiva en ellos. Tampoco está disponible en los vídeos configurados como contenido creado para niños.
Es un recurso pequeño, pero puede facilitar que alguien que está disfrutando de tus vídeos se suscriba sin tener que salir del reproductor.
Y, como ocurre con cualquier elemento que añadimos a la imagen, conviene comprobar que su diseño no distraiga de lo que estamos mostrando.
El branding también aparece dentro de tus vídeos
Hasta ahora hemos hablado de la parte más visible de tu canal: su presentación, los elementos gráficos y la organización de los contenidos.
Pero buena parte de lo que hace reconocible a una creadora ocurre cuando empezamos a ver sus vídeos.
Y aquí entramos en el lenguaje audiovisual.
1. La manera de empezar un vídeo
Piensa en los primeros segundos de algunos de tus canales favoritos.
¿Todos empiezan con una cabecera animada?
Probablemente no.
Hay creadoras que comienzan con una pregunta, otras entran directamente en una escena y algunas prefieren presentar primero una situación que después irán desarrollando.
Incluso el silencio puede formar parte de una apertura.
Por ejemplo, imagina un vídeo sobre un proceso creativo.
Podrías comenzar explicando qué vas a hacer.
O podrías mostrar unos segundos de ese proceso, sin explicación, para que la persona observe lo que está ocurriendo.
Las dos opciones pueden funcionar.
Pero generan expectativas diferentes.
Y cuando una creadora va desarrollando determinadas maneras de introducir sus historias, eso puede contribuir a que su comunicación resulte reconocible.
2. Las miniaturas: coherencia sin repetir siempre la misma plantilla
Las miniaturas son uno de los elementos más importantes de la presentación de tus vídeos en YouTube.
Ayudan a anticipar de qué trata el contenido y pueden despertar curiosidad antes de que alguien decida reproducirlo.
Puedes trabajar con criterios visuales comunes: tipografías, composiciones, fotografías o tratamientos de color.
Pero me parece importante distinguir entre tener criterios reconocibles y utilizar exactamente la misma plantilla para todo.
Imagina que publicas entrevistas, pequeños documentales y vídeos de reflexión.
Quizá no tenga demasiado sentido representar todos esos formatos de la misma manera.
Puedes desarrollar diferentes tratamientos visuales que mantengan alguna relación entre ellos.
También puedes dejar que determinadas imágenes tengan más protagonismo que los elementos gráficos.
Una miniatura de un vídeo experimental, por ejemplo, podría funcionar mejor mostrando una imagen intrigante de la propia pieza.
Y una conversación quizá necesite presentar con claridad a las personas que participan.
La pregunta que me haría al diseñar cada miniatura es bastante sencilla:
¿Qué necesita ver alguien para hacerse una idea interesante y fiel de este vídeo?
La coherencia puede aparecer en cómo respondes a esa pregunta, aunque el resultado visual cambie.
3. Los rótulos y elementos gráficos
Los textos sobreimpresos, los títulos y las animaciones también pueden formar parte del lenguaje visual de tu canal.
Puedes utilizar las tipografías y colores de tu identidad de marca.
Pero cuando trabajamos con vídeo aparecen decisiones que no existen exactamente de la misma forma en una imagen estática.
El momento en que entra un texto.
El tiempo que permanece.
Su relación con lo que escuchamos.
La manera en que desaparece.
Imagina que estás explicando una idea y decides mostrar una palabra en pantalla.
Puedes hacer que aparezca al mismo tiempo que la pronuncias.
O puedes dejar que la palabra aparezca unos segundos después y modifique cómo interpretamos lo que acabamos de escuchar.
Incluso puedes utilizar el texto para introducir información que la voz no está diciendo.
Todo esto forma parte del diseño audiovisual.
Y puede ayudarte a construir un lenguaje gráfico que vaya más allá de colocar textos con los colores de tu marca.
4. El espacio y la forma en que apareces
Cuando grabas para YouTube, el espacio también participa en la comunicación.
Puede ser tu estudio, una habitación, una localización exterior o un escenario preparado específicamente para una pieza.
Y la manera en que te relacionas con ese lugar influye en lo que vemos.
Por ejemplo, quizá quieras grabar una explicación sentada frente a cámara.
Pero también podrías desarrollar esa misma idea mientras trabajas con materiales o muestras parte de tu proceso.
O utilizar una voz en off y dejar que las imágenes sean las protagonistas.
No necesitas elegir una sola manera de aparecer y mantenerla siempre.
Puedes explorar diferentes formas de presencia según lo que estés contando.
Lo que me interesa es que esas decisiones respondan a la intención del vídeo y a tu manera de comunicar.
5. El montaje y el ritmo
Hay algo curioso cuando vemos varios vídeos de una misma creadora.
A veces podemos reconocer ciertas decisiones de montaje sin haberlas identificado conscientemente.
Cómo utiliza las pausas.
Cuándo corta de una imagen a otra.
Cuánto tiempo nos deja observar una escena.
Cómo combina voz, música y sonido ambiente.
El ritmo no depende únicamente de que el montaje sea rápido o lento.
También aparece en la manera en que se desarrolla una idea.
Un vídeo puede tener muchos cortes y resultar pausado. O puede mantener un plano fijo y generar una sensación de tensión.
Y todo esto puede formar parte del lenguaje de un canal.
No significa que debas editar siempre igual.
De hecho, diferentes historias pueden necesitar ritmos completamente distintos.
Pero cuanto más observas cómo construyes tus piezas, más criterios vas desarrollando para decidir qué necesita cada una.
Un canal reconocible puede tener vídeos muy diferentes
Aquí llegamos a una cuestión que me parece especialmente interesante.
Cuando hablamos de coherencia de marca, a veces aparece la idea de que debemos mantener siempre las mismas decisiones visuales.
Los mismos colores.
Los mismos encuadres.
La misma estructura.
El mismo tipo de edición.
Y es comprensible: repetir determinados elementos facilita el reconocimiento.
Pero también puede terminar limitando las posibilidades de una creadora si todas las decisiones empiezan a depender de lo que ya ha hecho antes.
Imagina un canal donde una profesional comparte sus conocimientos a través de vídeos hablados.
Con el tiempo empieza a interesarse por otros formatos.
Quizá quiere hacer una entrevista, documentar un proyecto o crear una pieza más experimental.
¿Tiene que mantener exactamente la misma estructura para que todo siga perteneciendo a su marca?
Yo no lo veo así.
Puede haber continuidad en las preguntas que investiga, en los detalles a los que presta atención, en su sentido del humor o en la manera de construir las narraciones.
Incluso cuando las formas cambian.
Y eso me resulta mucho más interesante que intentar que todos los vídeos tengan una apariencia idéntica.
Qué hacer cuando tu marca ha evolucionado y tu canal conserva vídeos antiguos
Este es otro aspecto particular de YouTube.
Un canal puede acompañarte durante muchos años.
Y eso significa que probablemente conserve contenidos de etapas anteriores.
Quizá empezaste publicando tutoriales y ahora te interesa desarrollar vídeos más narrativos.
O puede que hayas ampliado tu especialidad y los primeros vídeos ya no representen toda la dimensión de tu trabajo.
No creo que la solución tenga que ser eliminar automáticamente los contenidos antiguos.
A veces siguen siendo útiles.
O forman parte de una trayectoria que tiene sentido conservar.
Lo que sí puedes hacer es revisar cómo los estás presentando.
Por ejemplo:
-
Actualizar la descripción del canal para que refleje tu trabajo actual.
-
Reorganizar las listas de reproducción y las secciones de inicio.
-
Destacar vídeos que representen mejor la etapa en la que te encuentras.
-
Revisar títulos, descripciones o miniaturas antiguas cuando sea necesario.
-
Añadir aclaraciones a contenidos cuya información técnica haya cambiado.
También puedes decidir que algunos vídeos permanezcan como parte del archivo del canal, sin darles el mismo protagonismo que a los contenidos recientes.
No hay una única manera correcta de hacerlo.
Depende de qué quieras conservar, qué sigue siendo útil y qué relación deseas establecer entre las distintas etapas de tu trabajo.
Un ejercicio para observar tu canal desde fuera
Si ya tienes un canal de YouTube, te propongo revisarlo con cierta distancia.
Y esta vez no empezaría por los colores ni por el logotipo.
Entraría en la página de inicio e intentaría recorrerla como si no conociera a la persona que está detrás.
Observa qué vídeos aparecen primero.
Qué temas parecen tener más protagonismo.
Cómo se relacionan las miniaturas.
Qué tipo de contenido invita a descubrir la organización del canal.
Después elige tres vídeos.
Uno que represente bien tu trabajo actual.
Otro que pertenezca a una etapa diferente.
Y un tercero en el que hayas probado algo nuevo.
Míralos prestando atención a las decisiones audiovisuales.
¿Cómo empieza cada uno? ¿Qué papel tiene tu presencia? ¿Cómo utilizas la imagen y el sonido? ¿Qué decisiones sigues utilizando y cuáles han cambiado?
Quizá descubras elementos que te interesa conservar.
O una manera de narrar que ha ido apareciendo con el tiempo.
También puede ocurrir que encuentres recursos que utilizas por costumbre y que ahora te apetezca revisar.
No necesitas rediseñar todo el canal después de hacer este ejercicio.
Puedes empezar por una decisión pequeña y observar qué cambia.
¿Y si tu canal fuera también un espacio para experimentar?
Hay algo que me gusta especialmente de YouTube: permite trabajar con duraciones, estructuras y narrativas muy diferentes.
Puedes publicar una explicación breve, una conversación extensa, un pequeño documental o una pieza construida únicamente con imágenes y sonido.
Y cada uno de esos formatos puede ayudarte a explorar una faceta distinta de tu trabajo.
Cuando empiezas a pensar en el branding de tu canal, es fácil concentrarte en conseguir que todo tenga una apariencia coherente.
Pero también puedes preguntarte qué nuevas posibilidades quieres abrir.
Quizá hay una idea que llevas tiempo contando de la misma manera y te apetece experimentar con otro formato.
O un aspecto de tu trabajo que nunca has mostrado y que podría convertirse en una pieza interesante.
No todo tiene que transformarse en una serie ni responder a una estructura permanente.
A veces merece la pena hacer una prueba y observar qué sucede.
También así se desarrolla un lenguaje audiovisual.
¿Qué experiencia quieres que ofrezca tu canal?
El branding en YouTube empieza por decisiones muy concretas.
Elegir un banner, actualizar una descripción, diseñar miniaturas u organizar tus vídeos en listas de reproducción.
Son elementos que ayudan a presentar tu marca y facilitan que las personas comprendan qué encontrarán.
Pero hay otra dimensión que me parece especialmente valiosa.
Pensar en tu canal como un lugar al que alguien puede entrar, explorar y regresar.
Un espacio donde tus conocimientos conviven con tu manera de observar y contar.
Donde las piezas pueden relacionarse entre sí, aunque no sean iguales.
Y donde también se puede ver cómo evolucionan tus intereses y tu lenguaje audiovisual.
Quizá alguien descubra tu canal porque buscaba resolver una cuestión concreta.
Vea un tutorial, encuentre una explicación útil y después abra otro vídeo.
Y otro.
Hasta que, en algún momento, deje de interesarle únicamente el tema del que estás hablando y empiece a interesarle cómo lo cuentas.
A mí esa posibilidad me parece una de las cosas más bonitas de construir un canal a largo plazo.
Si quieres profundizar en cómo desarrollar una manera propia de comunicar en vídeo, puedes leer mi artículo sobre qué es la identidad audiovisual de una marca personal y cómo construirla.
Y si ya comunicas en vídeo y quieres revisar las decisiones creativas que están construyendo tu presencia y el lenguaje audiovisual de tu marca, puedes conocer mi acompañamiento Rediseño de Identidad Audiovisual 1:1.