Hubo una época en la que uno de los consejos que dábamos para grabar mejores vídeos con el móvil era mantenerlo siempre en horizontal.

Siempre.

Si grababas en vertical, parecía que estabas cometiendo un pequeño delito audiovisual.

Lo curioso es que muchos de aquellos consejos siguen siendo útiles. Otros han cambiado bastante. Y algunos, aunque técnicamente eran correctos, hoy me interesa abordarlos desde otro lugar.

Hace años grabé un tutorial con cinco recomendaciones para conseguir una imagen más profesional utilizando el móvil. Hablaba de formatos, estabilidad, encuadre, iluminación y zoom.

He decidido recuperarlo y revisarlo porque sigo pensando que conocer la técnica ayuda muchísimo a crear mejores vídeos.

Pero con el tiempo también he ido prestando atención a otras cosas.

Por ejemplo, cómo cambia nuestra presencia cuando acercamos la cámara, qué ocurre cuando dejamos parte del espacio visible o cómo una luz puede hacer que dos grabaciones de la misma persona transmitan sensaciones completamente diferentes.

Al final, cada vez que colocamos una cámara estamos tomando decisiones, aunque muchas veces las tomemos por costumbre.

Así que vamos a recuperar aquellos cinco consejos, actualizar los que lo necesitan y explorar qué posibilidades creativas hay detrás de cada uno.

¿Qué necesitas para grabarte con el móvil?

Si ya tienes un móvil con una cámara razonable, tienes mucho más de lo que necesitas para empezar a experimentar.

Yo priorizaría algunas cosas bastante sencillas:

  • Un soporte estable. Un trípode te dará libertad para elegir dónde colocar la cámara sin tener que improvisar una torre de libros cada vez que quieras grabarte. Aunque las torres de libros tienen su trayectoria en el audiovisual doméstico.

  • Una fuente de luz. Puede ser una ventana. Lo interesante es aprender a observar cómo se comporta la luz antes de empezar a añadir focos.

  • Un espacio donde puedas grabar con cierta tranquilidad. Especialmente si vas a hablar y necesitas que tu voz se escuche con claridad.

  • Una idea o intención. Saber qué quieres contar te ayudará a decidir cómo grabarlo. Y tampoco hace falta tener absolutamente todo resuelto antes de empezar: muchas veces aparecen posibilidades interesantes mientras pruebas.

También conviene hacer algunas comprobaciones básicas: limpiar la lente, revisar el almacenamiento, cargar la batería y grabar una pequeña prueba de imagen y sonido.

Si no tienes una configuración preferida, 1080p a 30 fotogramas por segundo puede funcionar perfectamente para muchos vídeos cotidianos.

No hay ninguna necesidad de utilizar siempre la máxima resolución disponible, especialmente si después vas a trabajar con archivos enormes que tu ordenador contempla con cierta preocupación.

Y ahora sí, vamos con los cinco consejos.

5 consejos para grabar mejores vídeos con tu móvil

Aquí puedes ver el tutorial que grabé hace unos años.

Lo comparto tal como era porque sigue teniendo ejemplos útiles para entender cómo influyen la estabilidad, la iluminación o la posición de la cámara.

Eso sí, hay una recomendación que hoy cambiaría sin dudarlo: la de grabar siempre en horizontal.

Debajo del vídeo encontrarás los cinco consejos revisados desde mi manera actual de trabajar con la imagen.

1. Vertical u horizontal: ¿qué quieres que entre en la imagen?

Durante años aprendimos que los vídeos debían grabarse en horizontal.

Y entonces llegaron los Reels, TikTok, los Shorts y toda una generación de personas que probablemente nunca se han planteado girar el móvil para ver un vídeo.

Hoy elegimos el formato teniendo en cuenta dónde vamos a publicar.

Si estás creando un Reel o un Short, lo habitual será grabar en vertical, en 9:16. Para un vídeo convencional de YouTube puede tener más sentido el horizontal, en 16:9.

Hasta aquí, la parte práctica.

Pero hay otra cosa que me gusta observar cuando elegimos una orientación: cómo cambia nuestra manera de componer la imagen.

Imagina que quieres grabarte trabajando en tu estudio.

En vertical puedes construir un plano bastante concentrado en tu figura, en tus manos o en una acción concreta.

En horizontal quizá te interese mostrar más espacio: la mesa, los materiales, el movimiento entre distintos elementos o la relación entre tú y el lugar donde trabajas.

Ninguna de las dos opciones tiene por qué resultar más interesante. Depende de qué quieras que veamos.

Y tampoco hay una única forma de componer dentro de cada orientación. En un vídeo vertical puedes jugar muchísimo con el espacio vacío, por ejemplo.

Una prueba: antes de grabar, coloca el móvil en ambas orientaciones y observa qué aparece y qué desaparece de la imagen.

A veces, decidir qué dejamos fuera cambia por completo el plano.

2. Estabiliza el móvil, pero no tengas miedo al movimiento

Uno de los consejos más útiles para empezar a grabarte es utilizar un trípode.

Especialmente si vas a hablar a cámara, necesitas repetir tomas o quieres mantener un encuadre determinado.

Una imagen que tiembla continuamente puede distraer bastante. Y si el móvil está apoyado en un lugar poco seguro, es posible que acabes prestando más atención a que no se caiga que a lo que estás contando.

Pero hay algo que conviene distinguir: que la cámara esté quieta no significa que la imagen tenga que estarlo todo el tiempo.

Dentro de un plano pueden ocurrir muchas cosas.

Puedes levantarte de una silla, acercarte a la cámara, utilizar un objeto, entrar y salir del encuadre o sencillamente dejar que tus gestos acompañen lo que estás diciendo.

También puedes decidir mover la cámara.

Un movimiento puede acompañar una acción, descubrir algo que antes estaba fuera de campo o acercarnos a un detalle.

Y a veces una pequeña vibración, incluso una cámara sostenida a mano, aporta una sensación que nos interesa conservar.

La cuestión es observar qué provoca ese movimiento.

Una prueba: graba una acción sencilla, como preparar tu mesa de trabajo, primero con la cámara fija y después sosteniendo el móvil en la mano.

Mira las dos grabaciones.

¿Cómo cambia la sensación de estar presente en ese espacio? ¿Qué detalles aparecen en una y desaparecen en la otra?

Quizá descubras que te interesa más la cámara fija. O quizá el movimiento te permita contar algo que antes no aparecía.

3. La altura y la distancia de la cámara cambian cómo nos percibimos

Este es uno de mis consejos favoritos porque puedes comprobar la diferencia en cuestión de segundos.

Coloca el móvil sobre una mesa, cerca de ti y apuntando ligeramente hacia arriba.

Graba una frase.

Después, coloca el móvil a la altura de tus ojos, aléjalo un poco y repite exactamente lo mismo.

La persona es la misma. Las palabras también.

Pero las dos imágenes pueden resultar bastante diferentes.

La altura de la cámara modifica la perspectiva desde la que nos vemos. La distancia cambia cuánto protagonismo tiene el rostro, qué parte del cuerpo aparece y cuánto espacio dejamos alrededor.

Como punto de partida, colocar la cámara aproximadamente a la altura de los ojos suele resultar cómodo para grabarte hablando.

Pero no tiene por qué convertirse en una posición obligatoria.

Un primer plano puede generar una sensación de cercanía o concentrar la atención en una expresión.

Un plano más abierto permite ver cómo ocupas el espacio, cómo te mueves o cómo utilizas las manos.

Y hay ocasiones en las que puede interesarte situar la cámara más arriba, más abajo o incluso grabarte sin mirar directamente al objetivo.

Una prueba: graba la misma frase en tres distancias diferentes: primer plano, plano medio y plano más abierto.

No te fijes únicamente en cuál te favorece más.

Observa cómo cambia tu forma de hablar, cuánto te mueves y qué relación parece establecer cada imagen con quien la está viendo.

Es posible que una distancia te resulte más cómoda para explicar y otra te permita mostrar una faceta diferente de tu presencia.

4. Aprovecha la luz natural y observa qué está haciendo

Una ventana puede ser una fuente de iluminación fantástica.

Además, tiene una ventaja: puedes experimentar con ella sin comprar absolutamente nada.

Empieza colocándote frente a una ventana.

Si la luz es suave, probablemente ilumine tu rostro de manera bastante uniforme.

Después, gira un poco tu posición y deja que la luz llegue desde un lado.

Fíjate en las sombras que aparecen.

Si hay sol directo, puedes probar con una cortina translúcida para suavizarlo. Y si te colocas de espaldas a una ventana muy luminosa, comprueba cómo está exponiendo la cámara: puede que el fondo se vea perfectamente mientras tu rostro queda oscuro.

Todo esto es técnica básica de iluminación.

Pero me interesa especialmente lo que ocurre cuando dejamos de valorar la luz únicamente por si nos favorece.

Una iluminación suave puede producir una imagen delicada, cercana o tranquila.

Una luz lateral con más contraste puede dar volumen al rostro y construir una atmósfera completamente distinta.

Y una sombra muy marcada puede ser precisamente lo que necesitamos para una pieza concreta.

No tenemos que iluminar todos nuestros vídeos de la misma manera.

Una prueba: grábate durante unos segundos frente a una ventana y después gira tu posición hasta recibir la luz lateralmente.

Si puedes, mantén la misma expresión, distancia y encuadre.

Compara las grabaciones.

¿Qué cambia en la imagen? ¿Qué sensación produce cada una? ¿Cuál te interesa más para lo que estás contando?

La luz puede convertirse en una decisión expresiva mucho antes de que necesites montar un equipo de iluminación.

5. Antes de utilizar el zoom, observa qué quieres acercar

Cuando grabamos con el móvil y algo nos parece demasiado lejos, solemos hacer un gesto bastante automático: ampliar la imagen con los dedos.

Es cómodo, pero conviene conocer sus limitaciones.

Algunos móviles tienen varias cámaras con distintas distancias focales. En otros casos, la ampliación se consigue mediante un recorte digital de la imagen, que puede reducir el detalle, especialmente cuando hay poca luz.

Por eso, cuando necesites un plano más cercano, puedes probar a mover el móvil o cambiar tu posición antes de recurrir al zoom digital.

Aunque hay un matiz importante: acercar físicamente la cámara modifica la perspectiva y las relaciones de tamaño dentro del encuadre. Cambiar a otra lente puede producir un resultado diferente.

Y eso también podemos aprovecharlo.

Imagina que estás mostrando un objeto.

Puedes acercar la cámara para que el objeto tenga más presencia, dejar que aparezca tu mano manipulándolo o utilizar un plano más abierto donde se vea su relación con el resto del espacio.

Cada opción aporta información diferente.

Una prueba: elige un objeto de tu mesa y grábalo de tres maneras: integrado en el espacio, en un plano cercano y mediante un detalle concreto.

Después observa qué imagen despierta más curiosidad y cuál explica mejor lo que quieres mostrar.

A veces, un pequeño detalle resulta mucho más interesante que verlo todo.

Y otras veces ocurre exactamente lo contrario.

Un consejo extra: escucha tus vídeos

Este artículo habla principalmente de imagen, pero hay algo que merece su propio apartado: el sonido.

Puedes conseguir un plano precioso, una iluminación muy cuidada y una composición estupenda. Si apenas conseguimos entender lo que estás diciendo, la experiencia cambia bastante.

Para grabarte hablando, empieza por elegir una habitación con poco ruido y sin demasiado eco.

Si estás lejos del móvil, comprueba cómo llega tu voz al micrófono. Puede que te interese acercarlo, buscar otra posición o utilizar un micrófono externo.

Haz una prueba antes de grabar todo el vídeo. Parece una recomendación evidente, pero descubrir al editar que el sonido era inutilizable tiene un encanto bastante limitado.

Y, del mismo modo que ocurre con la imagen, el sonido también ofrece posibilidades creativas.

Puede interesarte escuchar el ambiente de un espacio, conservar el ruido de una acción o utilizar el silencio para dar importancia a un momento.

Incluso dos planos idénticos pueden percibirse de manera muy distinta dependiendo de lo que escuchamos.

Por eso merece la pena prestar atención al sonido desde el principio, aunque estés grabando algo sencillo con el móvil.

La cámara es la misma. Las posibilidades son muchas.

Hay algo que me sigue interesando especialmente del audiovisual: cómo decisiones aparentemente pequeñas pueden cambiar por completo la percepción de una imagen.

Mover la cámara unos centímetros.

Dejar más espacio alrededor de una persona.

Cambiar la dirección de la luz.

Mantener un plano un poco más de tiempo.

A veces probamos una de estas cosas porque buscamos un resultado concreto. Otras veces descubrimos algo interesante sin haberlo previsto.

Y me gusta pensar que ahí también se va construyendo una manera propia de crear.

Conocer la técnica nos permite entender qué estamos haciendo y ampliar nuestras posibilidades. Después llega la parte de probar, observar resultados y decidir cuáles nos interesan.

Por eso he querido recuperar este tutorial.

Durante una etapa de mi trabajo dediqué mucho tiempo a enseñar cómo grabar y editar vídeos. Hoy sigo utilizando aquellos conocimientos, pero cada vez me interesa más investigar qué podemos expresar con ellos.

Si ya llevas tiempo creando contenido para tu marca, quizá algunas de estas recomendaciones te resulten familiares.

Puedes aprovecharlas para hacer un pequeño experimento: la próxima vez que vayas a grabar un vídeo, cambia una sola decisión que normalmente tomas de manera automática.

La distancia, la posición de la cámara, la luz o el espacio que muestras.

Graba un par de versiones y compáralas.

Puede que termines eligiendo la de siempre. Pero ahora tendrás una razón para hacerlo.

Y puede que encuentres una posibilidad que todavía no habías explorado.

 


 

Soy Victoria Lloret, directora creativa audiovisual. Trabajo con marcas personales que ya comunican en vídeo y quieren seguir desarrollando una forma propia de mostrar sus ideas, su experiencia y su manera de entender lo que hacen.

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