Hay algo que me resulta especialmente curioso de los vídeos en time lapse.

Puedes pasarte una hora trabajando en una ilustración y, al reproducir la grabación, descubrir que todo ha ocurrido en quince segundos.

La mesa se llena de materiales, las manos aparecen y desaparecen, los objetos cambian de sitio y una imagen que antes no existía termina ocupando toda la pantalla.

Lo que más me interesa es que, cuando aceleramos el tiempo, empezamos a observar cosas diferentes.

Algunos movimientos que apenas percibíamos se vuelven protagonistas. Otros pasan tan rápido que prácticamente desaparecen.

Y una actividad bastante cotidiana puede adquirir un ritmo inesperado.

El time lapse es una técnica que permite jugar precisamente con eso: la manera en que vemos el paso del tiempo.

Además, puedes empezar a experimentar con ella utilizando el móvil que ya tienes.

En este artículo te explico cómo hacer un time lapse paso a paso, qué necesitas, cómo funcionan los intervalos de captura y qué decisiones puedes tomar para conseguir resultados diferentes.

También he recuperado un tutorial que grabé hace años utilizando la aplicación Lapse It, junto con algunos ejemplos de esta técnica aplicada a procesos creativos y transformaciones de mayor duración.

¿Qué es un time lapse?

Un time lapse es una técnica audiovisual que permite mostrar en pocos segundos un proceso que normalmente sucede durante mucho más tiempo.

Tradicionalmente se realiza tomando fotografías a intervalos regulares y reproduciéndolas después como una secuencia de vídeo.

Imagina que colocas una cámara delante de una ventana y haces una fotografía cada diez segundos durante toda una tarde.

Al reproducir esas imágenes seguidas, las nubes se desplazan rápidamente, la luz cambia y las sombras recorren el espacio a una velocidad que nunca habríamos visto mientras estábamos allí.

También puedes crear un efecto parecido utilizando los modos de cámara rápida que incorporan muchos teléfonos.

Y aunque probablemente hayas visto cientos de ejemplos de cielos, amaneceres y atardeceres, la técnica permite trabajar con muchísimas otras situaciones.

Puedes registrar una construcción, el crecimiento de una planta, la transformación de una habitación o el desarrollo de una ilustración.

Incluso una actividad tan poco espectacular como ordenar una mesa puede adquirir cierto interés cuando la vemos comprimida en el tiempo.

A veces el atractivo está en descubrir el resultado.

Otras veces, en observar todo lo que ha ocurrido para llegar hasta él.

¿Qué puedes hacer con un time lapse?

Una de las aplicaciones más conocidas es mostrar procesos largos de una manera breve.

Pero me gusta distinguir entre registrar una transformación y decidir cómo queremos que alguien la observe.

Porque podemos utilizar la misma técnica con intenciones bastante diferentes.

Mostrar un proceso creativo

Si trabajas con materiales, ilustración, fotografía, diseño o cualquier actividad que tenga una dimensión visual, puedes registrar cómo evoluciona tu trabajo.

Por ejemplo, una ilustración que aparece progresivamente sobre una hoja.

O una composición que va cambiando a medida que colocas y retiras objetos.

El time lapse permite ver decisiones que desaparecen cuando mostramos únicamente el resultado.

Una forma que dibujaste y después borraste.

Un material que probaste y decidiste retirar.

Una composición que parecía terminada hasta que cambiaste un pequeño elemento.

Todo ese recorrido puede convertirse en parte de lo que estás contando.

Observar cómo se transforma un espacio

También puedes utilizarlo para registrar cambios en un lugar.

La preparación de un escenario, el montaje de una exposición, la organización de un estudio o la transformación de una habitación.

Me interesa especialmente cómo un espacio puede parecer casi un personaje cuando aceleramos lo que ocurre dentro de él.

Los objetos aparecen, desaparecen y cambian de posición.

Las personas entran y salen del encuadre.

Y, poco a poco, la escena adquiere otra forma.

Experimentar con el paso del tiempo

Aquí podemos alejarnos un poco de los procesos de trabajo.

Imagina que dejas una cámara fija apuntando a una pared durante varias horas.

Puede parecer que no está ocurriendo absolutamente nada.

Pero al reproducir las imágenes aceleradas, las sombras se desplazan, la luz cambia de intensidad y aparecen pequeñas variaciones que normalmente no observamos.

O puedes registrar el movimiento de las personas en un lugar y descubrir cómo se forman patrones.

Me gusta esta posibilidad porque no siempre necesitamos una gran acción para crear algo visualmente interesante.

A veces basta con elegir dónde colocar la cámara y observar qué sucede.

 

¿Qué necesitas para hacer un time lapse con el móvil?

Para empezar no necesitas demasiado equipo.

Lo básico sería:

  • Un móvil con cámara. Si tiene un modo de time lapse o cámara rápida, puedes utilizarlo directamente.

  • Un trípode o soporte estable. Especialmente importante si quieres mantener el mismo encuadre durante toda la grabación.

  • Una acción o escena que quieras registrar. Puede ser un proceso de trabajo, una transformación o algo que ocurra a lo largo del tiempo.

  • Una fuente de luz adecuada. Dependiendo del resultado que busques, quizá quieras mantenerla constante o aprovechar precisamente sus cambios.

  • Batería y almacenamiento suficientes. Una grabación prolongada necesita cierta previsión.

Muchos móviles actuales incorporan esta función en su aplicación de cámara.

En iPhone puedes encontrar el modo Time-lapse. En diferentes dispositivos Android puede aparecer como Cámara rápida, Time lapse o con otro nombre, según el fabricante.

También existen aplicaciones específicas que permiten controlar los intervalos de captura y otros parámetros.

Para una primera prueba, utilizaría la función integrada del móvil, si la tienes disponible.

Después puedes explorar herramientas con mayor control cuando el proyecto lo necesite.

Cómo hacer un time lapse con el móvil en 7 pasos

Vamos a utilizar un ejemplo sencillo: registrar cómo preparas una composición sobre tu mesa de trabajo.

Puede ser una ilustración, una organización de materiales o una pequeña escena construida con objetos.

La idea es que podamos observar cómo cambia a lo largo del tiempo.

1. Decide qué quieres observar

Antes de colocar el móvil, piensa qué parte de la acción te interesa registrar.

Imagina que vas a preparar una composición con varios objetos.

Puedes empezar con la mesa completamente vacía y mostrar cómo van apareciendo los elementos.

O comenzar con una composición que ya existe y registrar todos los cambios que realizas hasta encontrar otra distribución.

Las dos opciones muestran un proceso, pero construyen recorridos diferentes.

También puedes decidir si quieres que aparezcan tus manos, tu cuerpo o únicamente los objetos.

No necesitas conocer de antemano todos los movimientos que vas a realizar.

Pero sí conviene pensar qué transformación quieres que pueda verse dentro del encuadre.

Una primera prueba: antes de grabar, coloca algunos objetos en sus posiciones iniciales y finales. Comprueba que el encuadre permite ver ambas.

Así evitarás descubrir después que una parte importante de la acción ha ocurrido fuera de plano.

2. Coloca el móvil y prepara el encuadre

Aquí puedes experimentar con diferentes puntos de vista.

Para mostrar un trabajo realizado sobre una mesa, suele funcionar bien un plano cenital, colocando la cámara por encima de la superficie.

Este encuadre permite observar cómo se distribuyen los elementos y cómo cambia la composición.

Pero también puedes probar una perspectiva lateral.

Quizá te interese que veamos el volumen de los objetos, las manos trabajando o la profundidad del espacio.

Incluso puedes situar la cámara más lejos y dejar que la transformación ocurra dentro de una escena más amplia.

Lo importante es que la posición tenga sentido para lo que quieres mostrar.

Una vez que hayas elegido el encuadre, fija bien el móvil.

Si la cámara cambia accidentalmente de posición durante la captura, la imagen puede dar pequeños saltos.

Y aunque esos movimientos podrían utilizarse deliberadamente, normalmente interesa poder controlarlos.

3. Elige cómo vas a grabar el time lapse

Tienes dos opciones principales.

Utilizar el modo time lapse del móvil.

Es la manera más sencilla.

Seleccionas el modo correspondiente, colocas el teléfono y empiezas a grabar.

El dispositivo se encarga de generar una secuencia acelerada.

Dependiendo del modelo, puede ajustar automáticamente el intervalo de captura y la velocidad final.

Utilizar una aplicación con captura a intervalos.

Esta alternativa permite trabajar con mayor control si necesitas decidir cada cuánto tiempo se toma una fotografía.

Puede resultar especialmente útil para procesos largos o proyectos donde quieres calcular la duración final de la secuencia.

Por ejemplo, si vas a registrar una actividad de varias horas, quizá te interese planificar cuántas imágenes necesitas antes de empezar.

En cambio, para una prueba sencilla sobre una mesa, probablemente no necesites configurar tantos parámetros.

4. Decide los intervalos y la velocidad de reproducción

Esta es una de las partes más técnicas, pero comprenderla te dará bastante libertad.

Hay dos conceptos importantes.

Intervalo de captura: el tiempo que transcurre entre una fotografía y la siguiente.

Fotogramas por segundo (FPS): la cantidad de imágenes que se reproducen cada segundo en el vídeo final.

Vamos con un ejemplo.

Imagina que quieres registrar un proceso de treinta minutos.

Si haces una fotografía cada cinco segundos, obtendrás 360 fotografías.

Y si reproduces esa secuencia a 30 FPS, el vídeo final durará doce segundos.

La fórmula es:

Duración final = número de fotografías ÷ FPS

Esto significa que puedes modificar la duración del vídeo cambiando el intervalo de captura o la velocidad de reproducción.

Pero hay algo que me parece interesante observar.

La elección del intervalo también influye en cómo percibimos el movimiento.

Si registras una acción con cambios muy rápidos y dejas demasiado tiempo entre fotografías, puedes perder parte de lo que ocurre.

En cambio, para una transformación lenta, como el movimiento de las sombras durante varias horas, quizá no necesites capturar tantas imágenes.

No existe un intervalo que funcione igual para todas las situaciones.

Depende de qué estás registrando y de cómo quieres mostrarlo.

Si necesitas calcular los parámetros antes de grabar, puedes utilizar la calculadora de time lapse de PhotoPills.

 

5. Empieza a grabar y observa qué está ocurriendo

Ahora sí.

Prepara la escena, activa la grabación y comienza tu proceso.

Si estás trabajando sobre una mesa, intenta mantener el móvil en su posición durante toda la secuencia.

También conviene observar cómo entran y salen los objetos del encuadre, dónde colocas las manos y qué sombras aparecen.

A veces la propia persona que está trabajando puede tapar durante buena parte del tiempo aquello que quería mostrar.

Por eso es útil hacer una prueba breve antes de registrar un proceso completo.

Otro aspecto importante es la iluminación.

Si utilizas una ventana y grabas durante varias horas, es posible que la luz cambie considerablemente.

Puede que aparezcan sombras nuevas, que una nube modifique la exposición o que la escena adquiera otro tono a medida que avanza el día.

Si quieres una iluminación uniforme, puedes trabajar con luz artificial estable y bloquear la exposición cuando tu dispositivo lo permita.

Pero si precisamente estás explorando el paso del tiempo, esos cambios de luz pueden convertirse en parte de la pieza.

La decisión dependerá de qué te interese observar.

Y recuerda que no necesitas realizar tu trabajo más rápido de lo habitual.

La cámara ya se encargará de comprimir el tiempo.

6. Revisa el resultado y decide qué ritmo necesita

Cuando termines, reproduce la secuencia.

Aquí suele aparecer una de las partes más interesantes.

Porque algo que has vivido durante bastante tiempo se ha convertido en una acción muy breve.

Quizá el proceso se entienda perfectamente.

O puede que algunos momentos sucedan tan rápido que apenas podamos distinguirlos.

También puedes descubrir cosas inesperadas.

Por ejemplo, que las veces que mueves los materiales de un lado a otro generan un ritmo casi cómico.

O que una parte del proceso donde parecía no pasar nada adquiere protagonismo por el movimiento de la luz.

Observa qué está ocurriendo antes de empezar a corregir.

Después puedes decidir si necesitas modificar la velocidad, seleccionar un fragmento o combinar la secuencia con imágenes a tiempo real.

No tienes por qué utilizar todo lo que has grabado.

A veces, conservar únicamente el principio y el final de una transformación puede funcionar mejor.

Y otras veces merece la pena dejar que el proceso completo se desarrolle, aunque algunas partes sean más repetitivas.

Depende de la experiencia que quieras construir.

7. Edita y exporta tu vídeo

Una vez tengas la secuencia, puedes incorporarla a un proyecto de edición o exportarla directamente desde tu móvil.

Si quieres publicarla en redes sociales, ten en cuenta el formato de imagen.

Para un Reel o Short suele utilizarse el vertical 9:16.

Para un vídeo convencional de YouTube o una página web puede tener más sentido el horizontal 16:9.

Como ocurre con cualquier grabación, conviene pensar en el destino antes de empezar para que el encuadre incluya lo necesario.

También puedes trabajar el sonido.

Y aquí hay algo curioso: cuando aceleramos una secuencia, el sonido original muchas veces deja de ser útil o desaparece durante la captura.

Eso nos permite construir otra relación entre imagen y audio.

Puedes añadir una voz en off que explique algunas decisiones del proceso.

Utilizar música.

Introducir sonidos específicos para determinados movimientos.

O dejar la secuencia en silencio.

Incluso puedes combinar el time lapse con algunos segundos de sonido real.

Por ejemplo, mostrar una ilustración desarrollándose rápidamente y detenerte unos segundos para escuchar el lápiz sobre el papel.

Después, volver a acelerar.

Ese contraste puede cambiar bastante la experiencia.

Vídeo tutorial: cómo hacer un time lapse con el móvil

Hace unos años grabé un tutorial donde explicaba cómo preparar un time lapse utilizando la aplicación Lapse It.

En él muestro el proceso de configuración y los pasos necesarios para registrar una secuencia de fotografías.

He querido conservarlo porque sigue siendo útil para entender cómo se construye esta técnica, aunque la aplicación y las posibilidades de los teléfonos han evolucionado desde entonces.

Ten en cuenta que la interfaz que aparece en el vídeo puede no coincidir con las versiones actuales.

Si tu móvil ya incorpora un modo time lapse, puedes utilizarlo directamente sin necesidad de instalar la misma aplicación.

Otros ejemplos de time lapse

Para entender hasta dónde puede llegar esta técnica, me gusta observar qué ocurre cuando la aplicamos a procesos muy diferentes.

No es lo mismo registrar una actividad que dura veinte minutos que una transformación que sucede durante meses.

Y, sin embargo, ambas pueden convertirse en secuencias muy breves.

Un time lapse de retoque fotográfico

Este ejemplo pertenece a una etapa anterior de mi trabajo.

En él puedes ver cómo se transforma una fotografía durante un proceso de retoque (cuando aún se hacía con Photoshop)

Me parece un buen ejemplo de cómo podemos utilizar la aceleración para mostrar un trabajo que ocurre dentro de una pantalla.

Podemos observar cómo cambia la imagen desde el punto de partida hasta el resultado.

Y, dependiendo de lo que queramos contar, también podríamos detenernos en algunas decisiones concretas y mostrarlas a velocidad normal.

Para crear este tipo de secuencias podemos capturar imágenes periódicamente o grabar la pantalla y acelerar después el vídeo.

Son procedimientos diferentes, aunque ambos nos permiten condensar visualmente una transformación.

Un time lapse de una construcción

Ahora vamos a cambiar completamente de escala.

En este vídeo podemos observar el desarrollo de una construcción a lo largo del tiempo.

Este tipo de proyectos requiere una planificación mucho más compleja.

La transformación se produce durante un periodo largo y puede necesitar múltiples capturas, diferentes posiciones de cámara y un trabajo posterior de montaje.

Pero lo que me resulta especialmente interesante es la experiencia que produce verlo.

Una estructura que normalmente tarda meses en construirse parece aparecer delante de nuestros ojos.

Y podemos observar relaciones entre movimientos, materiales y etapas que serían difíciles de percibir siguiendo el proceso en tiempo real.

¿Qué diferencia hay entre un time lapse y un stop motion?

Aunque ambas técnicas pueden utilizar fotografías, hay una diferencia importante.

En un time lapse registramos una acción o transformación que sucede a lo largo del tiempo y la reproducimos de forma acelerada.

En el stop motion, construimos el movimiento modificando deliberadamente la posición de los elementos entre fotografías.

Por ejemplo, si grabas cómo vas dibujando una ilustración y después aceleras la secuencia, estás creando un time lapse.

Si colocas varios lápices sobre la mesa y los mueves fotograma a fotograma para que parezca que están dibujando solos, estás haciendo stop motion.

Y una cosa que me gusta especialmente es que ambas técnicas permiten alterar nuestra percepción del movimiento.

En una comprimimos el tiempo de una acción que ha sucedido.

En la otra construimos movimientos que no han ocurrido de esa manera delante de la cámara.

Si te apetece experimentar también con la segunda, puedes leer mi artículo sobre cómo hacer un stop motion con el móvil paso a paso.

¿Qué desaparece cuando aceleramos el tiempo?

Hay algo que merece la pena tener en cuenta cuando utilizamos un time lapse para mostrar un proceso creativo.

Al acelerar una grabación, ganamos una perspectiva que no teníamos mientras realizábamos el trabajo.

Podemos observar la transformación completa y reconocer patrones.

Pero también perdemos información.

Las pausas desaparecen.

Los pequeños gestos pueden volverse imperceptibles.

Una decisión que nos llevó varios minutos queda reducida a una fracción de segundo.

Imagina que estás dibujando.

Durante el proceso quizá te detienes a observar una parte de la ilustración, pruebas una solución y después decides cambiarla.

En el time lapse, todo eso puede parecer un movimiento continuo.

La imagen se transforma y nosotros vemos cómo avanza el trabajo, pero apenas percibimos los momentos en los que has estado tomando decisiones.

Y eso me parece interesante desde el punto de vista narrativo.

Porque podemos elegir cómo trabajar con esa diferencia.

Quizá quieras mostrar el proceso completo acelerado.

O combinarlo con fragmentos a velocidad normal donde podamos detenernos en algo importante.

Incluso podrías utilizar una voz en off para contar qué estabas pensando en un momento concreto de la secuencia.

La elección cambia nuestra relación con lo que estamos viendo.

Un time lapse puede mostrar muy bien una transformación.

Pero quizá haya partes del proceso que necesiten otro ritmo para que podamos comprenderlas.

Una pequeña prueba para experimentar con el tiempo

Te propongo un ejercicio sencillo.

Elige una actividad que realices habitualmente y que tenga algún cambio visible.

Puede ser preparar tu mesa de trabajo, hacer un boceto, organizar materiales o construir una pequeña composición.

Coloca el móvil en una posición fija y registra la acción en time lapse.

Después observa la grabación.

Fíjate en qué movimientos aparecen, cuáles desaparecen y cómo cambia la percepción del proceso.

Ahora elige un momento que te gustaría mostrar de otra manera.

Puede ser un gesto, una decisión o una acción que haya quedado demasiado comprimida.

Graba ese fragmento a velocidad normal y prueba a combinar ambas imágenes en una pequeña secuencia.

Quizá descubras que el contraste entre las dos velocidades hace que prestemos más atención a determinado detalle.

O puede que prefieras la continuidad del time lapse original.

También puedes experimentar con el sonido.

Utilizar únicamente el ambiente real de algunos momentos, incorporar una narración o dejar que la imagen se desarrolle sin acompañamiento.

No hace falta que el resultado se convierta en un contenido para publicar.

Puedes utilizar la prueba simplemente para descubrir qué ocurre cuando modificas el tiempo de una imagen.

A mí me interesa especialmente esa posibilidad del audiovisual: trabajar con algo tan cotidiano como una acción, un movimiento o una espera y encontrar otra manera de percibirlo.

Y a veces basta con dejar una cámara grabando durante unos minutos para empezar a verlo.