Si estás leyendo esto es porque ya te has planteado en algún momento ponerte delante de la cámara para hacer vídeos que te ayuden a ganar visibilidad. Has visto que otros emprendedores ya lo están haciendo, y sabes que:

– Ayudan a mejorar el posicionamiento.

– Atraen tráfico a tu web.

– Generan confianza y autenticidad.

Peeero hay algún motivo que te está frenando. ¿Cuál es el tuyo?

En este post te cuento los tres motivos principales que frenan a la mayoría de mis clientes a lanzarse al vídeo, por los que yo misma he pasado y lo que a mi me ha servido para superarlos.

La vergüenza

Es uno de los motivos que más escucho como barrera a la hora de hacer vídeos, y si es lo que te impide ponerte delante de la cámara, la verdad es que te entiendo perfectamente. Yo misma he pasado por esta fase, soy un poco tímida y el pensar ponerme a hablar en un vídeo, aunque fuera yo sola en mi casa, me sacaba los colores.
La verdad es que no tengo la fórmula mágica para superar esa vergüenza, pero te puedo decir lo que a mi me ayudó.

ENCUENTRA UNA MOTIVACIÓN QUE SUPERE TUS MIEDOS

  • Imagina qué sería lo peor que podría pasar si hicieras un vídeo (que te critiquen, que dejen comentarios negativos…)
  • Compáralo con lo mejor que podría pasar (ayudar a alguien con el contenido que estás ofreciendo en el vídeo, posicionar mejor los posts en google, conectar con clientes porque pueden verte como si estuviera en persona…). Si lo piensas, ¿qué más dará que a alguien no le guste si haciéndolo puedes ayudar a otros y conseguir tus objetivos? Al fin y al cabo no se puede gustar a todo el mundo…
  • Enfócate en el porqué vas a hacer esos vídeos, qué es lo que realmente te empuja a ponerte delante de la cámara y qué quieres conseguir con ellos.
  • Plantéatelo como un reto personal.

Las creencias limitantes / Trolls interiores y similares

– No sirvo para ponerme delante de la cámara o hablar en público
– No va a interesar a nadie lo que tengo que decir
– Me quedo en blanco cuando voy a hablar delante de mucha gente…

Son frases que yo también he utilizado en muchas ocasiones, pero en realidad son lo que llaman creencias limitantes: afirmaciones que se forman en nuestras mentes (bien por experiencias pasadas o adquiridas desde la infancia) que nos impiden alcanzar lo que realmente queremos. Y lo preocupante de ellas es que las damos por válidas cuando realmente no son la verdad verdadera.

También hay quien lo interpreta en forma de vocecilla interior, esa que te frena a hacer cosas para que no tengas que enfrentarte a un fracaso o problema. Esa voz va a estar ahí siempre, para protegerte. Así que tienes que aprender a bajarle el volumen cuando sea necesario.

Ten en cuenta que hablar en público o ante la cámara es algo que se puede aprender, no por quedarte una vez en blanco, va a pasar siempre. Está claro que hay gente que tiene una gracia natural para esto pero para los que no la tenemos, pues toca currárselo para conseguirlo. Así que:

REPROGRAMA TUS CREENCIAS

  • Localiza todas esas creencias que no te permiten ponerte delante de la cámara y acepta que no es la realidad, es una creencia.
  • Conviértela en una creencia positiva. Por ejemplo, hablar en público no es mi fuerte pero voy a hacer todo lo posible para aprender y lo voy a conseguir. Es como decirle a esa voz interior: “ok, gracias por el aviso pero asumo el riesgo y lo voy a intentar”.
  • Empieza a practicar. No hay manera más eficaz de mejorar en algo que practicando.

El perfeccionismo

– Antes de hacer el vídeo: No encuentro el fondo perfecto, no tengo material para hacer un “buen” vídeo, no tengo micro…
– Después de grabar: Uf! vaya cara, ¿de verdad hablo así?, ¿y qué hago con las manos?
Cualquier excusa es buena para no querer hacer o publicar un vídeo, también me pasa y más de lo que quisiera.

PRIMERO HAZLO Y LUEGO PERFECCIONA

  • Piensa que si el contenido que estás ofreciendo es de utilidad para tu cliente ideal y le ayudas a solucionar su problema ahora, le valdrá mucho más que si tiene que esperar a que hagas el vídeo perfecto, con el fondo ideal, la cámara buena y un audio increíble, ¿no? Mientras consigues la perfección, ¡¡buscará soluciones en la competencia!!
  • Olvídate de la perfección, de momento.
  • ¡Hazlo ya!

A continuación te dejo una lista con las principales excusas perfeccionistas con una solución para salir del paso y empezar a ponerte delante de la cámara para hacer tus vídeos ya mismo.

– No encuentro el fondo ideal para grabar mis vídeos. ⇒   Mientras buscas tu fondo perfecto haz algún vídeo en tu zona de trabajo, así muestras también un poquito más de tu negocio. Luego prueba una pared blanca, un rincón de la casa u oficina con algún elemento decorativo.

– No tengo una cámara “buena” para grabar los vídeos  ⇒ Durante la búsqueda de tu cámara perfecta, empieza a hacer vídeos con tu móvil, la webcam de tu ordenador o tu cámara de fotos si graba vídeo.

– No tengo un micro para que capte un sonido profesional  ⇒  Usa unos auriculares con micro para los primeros vídeos o grábate sin micro, con el móvil cerca y en un lugar sin mucho ruido ambiental.

– No tengo focos ni nada para iluminar los vídeos  ⇒  Antes de ponerte a comprar focos, graba algún vídeo aprovechando la luz del sol. Hazlo de día y mirando hacia una ventana. Si la luz es muy directa, pon una sábana blanca o cortina para que difumine y no queden las sombras muy marcadas.

– No puedo contar todo del tirón porque me trabo  ⇒ Haz los vídeos por tomas y luego, en la edición, cortas lo que quieras. Hazlo con la tranquilidad de que luego cortarás todo lo que no te acabe de gustar.

– No me gusta como me veo, parece un discurso forzado  ⇒ Haz que se ponga detrás de la cámara una persona con la que tengas mucha confianza o ponte una foto de esa persona a la que estás hablando.

– Voy demasiado rápido hablando, parece que tengo prisa por acabar  ⇒  Tómate unos minutos para respirar antes de darle al REC.

– No sé qué hacer con las manos mientras hablo  ⇒  Intenta ser tú al máximo. Yo tengo vídeos intentando mover las manos porque había leído que hay que moverlas cuando hablas en público y la verdad es que parezco un molino de viento. Si yo no soy de gesticular mucho cuando hablo con personas reales y lo hago cuando grabo un vídeo, pues me voy a ver forzada sin remedio… Por eso creo que es mejor ir probando en cada cómo te sientes mejor para ir encontrando tu forma de expresarte ante la cámara. ¡Yo aún estoy en ello!

En definitiva, lo que te vengo a decir, es que ponerte delante de la cámara es un reto pero tiene sus recompensas. Así que te animo a que saltes la barrera que te está frenando y empieces a grabarte en vídeo ya mismo.

Y a ti. ¿qué es lo que te impide ponerte delante de la cámara? ¿Cómo lo has superado? Cuéntanos en los comentarios!!!

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